La Llamada



Estaba haciendo mi ronda en el hospital, como lo hago habitualmente antes de la entrega de turno.

Me siento cansada. Mis pies ya están latiendo de tanto dolor que tengo. Porque desde que empecé el turno, he estado yendo de un lugar a otro. He estado recorriendo cada espacio y rincón del hospital. He visto cada caso el día de hoy. Casos que hasta me aterran. Pero es parte del oficio, de mí profesión. 

Desde que ingrese al hospital a recibir mi turno. He estado yendo de servicio en servicio. Viendo y revisando que todo se encuentre dentro de lo normal. Que todo este marchando al pie de la letra. Que todo este marchando según los planes dictados cuando recibí turno.

El turno transcurre con normalidad. Todos mis pacientes en estos momentos, se encuentran estables. Tanto en emergencia, intensivo, observación, y los pacientes que se encuentran en encamamiento.

Llega la media noche, y por el hecho de estar yendo de un lugar a otro. Y ver pacientes en emergencia, ya que hoy estuvo lleno por tanta consulta que hubo, hubo casos fáciles y otros casos complicados. Los cuales necesitan mas atención. Necesitan que se realice más estudios complementarios. Entre caso y caso, se pasó la hora, y en fin todo es tolerable y todo se va solucionando al transcurrir las horas.

Mis médicos que tengo a cargo, son médicos simpáticos, tolerables, y juntos hacemos un buen equipo de trabajo. Aparte de que son amigables. Trabajadores. Me agrada mi grupo de turno. Porque siempre compartimos en cada turno. Tanto en trabajar los casos, como también en compartir cuando comemos, reímos, disfrutamos y vivimos el turno, como debe de ser.

El turno transcurre y las horas pasan…

Veo el reloj que porto en mi mano derecha, de mi color favorito, cuadrado, con brazalete cómodo y confortable, del mismo color. El mismo es un Smart Watch. Que tengo sincronizado con mi teléfono celular. Y tengo todas las notificaciones en la palma de mi mano. y al observar la hora, veo que ya transcurrieron dos horas de este nuevo día. ¡Que Cansado es turnar!

Y me siento cansada…

Tengo sueño…

Mis ojos se sienten pesados y veo borroso…

Ya estoy parpadeando constantemente, y siento pesado los ojos, como si fueran piedras…
Mis sentidos ya están totalmente descoordinados.
Mi mente no coordina con mis manos. Mis manos no coordinan con mis ojos. Mis ojos no coordinan con mis dedos. Mis dedos no coordinan con mi lapicero. Y mi lapicero no coordina con las hojas de evolución. 

¡Y no sé qué estoy escribiendo!

Trato de concentrarme en hacer y escribir todo lo sucedido hasta el momento, y que sea lo más claro y entendible posible, pero es difícil hacerlo.

Veo mis dedos, y estos se encuentran hinchados de tanto escribir. Los veo y hasta cayos me salieron por tanto uso del bolígrafo. ¡Qué vida la mía, pero es la que elegí, y me agrada!

Mi mente se esfuerza por coordinar todo, pero no puede. Se encuentra al borde de la perdición. Todas las conexiones se perdieron, y hasta ahora. Mi mente es un gran corto circuito. Y la sinapsis, que antes era bella y delicada, rápida y eficaz. Sutil y elegante como los pasos de una bailarina de ballet. Rápida como la velocidad de la luz. Recorriendo todas mis fibras nerviosas, como lo hace una ardilla recorriendo y trepando los arboles en busca de su alimento. Todo coordinado y sincrónico, como si fuese una sinfonía, tocando un tema de Ludwig Van Beethoven, Sebastian Bach o Pior Ilich Chaikovski o cualquier otro maestro de la música clásica.

¡Todo esto se perdió!

Pero… ¿Por qué…?

La única respuesta que encuentro hasta el momento, es el agotador y fatigado turno. y para los que ya lo han vivido, entenderán esta parte.  Es una sensación única en el mundo. Y es el único lugar donde uno puede ayudar a salvar una vida.

Mi corazón, se encuentra trabajando al máximo, en ese momento, bombeando sangre hacia mis órganos vitales. Pero a pesar de todo el esfuerzo que esta haciendo, mi mente ya se encuentra en su punto crítico, donde ya nada hace efecto. Y todas las funciones, ahora se encuentran en una total anarquía.

Entonces… mi cerebro y corazón, discuten y debaten entre ellos (clásico de ellos, discutir por todo). Pero llegan a un acuerdo mutuo. En ir a dormir para que ambos puedan descansar y disfrutar de los brazos de Morfeo, por unas horas, para recuperar fuerzas y luego seguir adelante. Ambos se dan la mano, dándose un fuerte apretón de manos, señal que el trato se cerró.

Ordeno mis cosas, halo mi mochila que siempre porto y me la coloco sobre mi hombro izquierdo, busco mi estetoscopio y me coloco en el cuello. Guardo mi sello. Guardo mi juego de lapiceros que siempre cargo (por aquello que se pierda alguno, o se acabe la tinta). Busco mi pachón de agua y doy un sorbo. Le ordeno a mis pies, que se levanten y que empiecen a realizar movimientos de contracción y relajación, y que se dirijan hacia el cuarto, para ir a recuperar fuerzas, para luego seguir con el agotador turno, que llevo hasta el momento.

Mientras llego a mí destino, voy tarareando una canción. Que oí cuando me encontraba en la emergencia. ¡Mendiga canción, no puedo borrarla de mi mente!

Llego al cuarto, busco la llave, giro la perilla y veo la cama, que me dice. Ven… ven… Ven… y yo sin pensarlo. Me tumbo sobre la cama, sin quitarme los zapatos. Sin quitarme los lentes, sin quitarme el estetoscopio. Y me quedo tumbada sobre la cama, boca abajo, porque me dolía la espalda (por intentar colocar una vía central, que al final no se pudo). Y al sentir la suave piel de la cama, el calor que emana, mis ojos de forma espontánea se cierran, y sucumbo hacia mi sueño REM. Y mi mente, inicia a volar y recorrer los mundos de fantasía que mi mente puede crear. Y además. Mi cuerpo inicia a recargarse, como si mi cuerpo fuese celular, conectado al cargador. Para tener batería al 100%.

Y mi cuerpo… efectivamente lo hace, como debe de ser…

Y las horas transcurren con normalidad…

Pero… algo no marcha bien…

De forma lenta y progresiva… algo comienza a molestar por la espalda… una sensación como si alguien me estuviese golpeando constantemente. Al principio, considere que es el estrés y que me esta dando un espasmo muscular. Pero nunca había sucedido.

Pero… el dolor seguía, se fue intensificando y se fueron asociando otros síntomas… tales como dolor generalizado. Dolor suprapúbico, dolor lumbar y este último migra hacia fosa iliaca derecha. y rápidamente, el dolor me despierta… mi cuerpo me pide a gritos que busque ayuda, porque el dolor se encuentra muy acentuado. Mis labios se encuentran secos y agrietados. Señal que estoy deshidratada. Pero, además, siento calor, siento mucho calor, y me dije: ¡Dios, que tengo! Mi corazón inicia a latir más rápido de lo usual, mi respiración aumenta. Mis ojos inician a tornarse vidriosos, porque quiero llorar de dolor. Mi mano, busca el origen del dolor, y se dirige hacia la fosa iliaca derecha, temerosa de lo peor. Y al llegar al punto mencionado y cuando me auto examino, mi mente se imagina lo peor. Y llegue a considerar: apendicitis.

Mi mente se aturde. Mis neuronas que andaban todas desorganizadas y en total anarquía. En esos momentos, de dolor y pensando que estoy en una situación de emergencia quirúrgica. Ellas automáticamente, buscan el sustrato para recuperar energía, buscan desesperadamente glucosa por todos lados y al encontrarlo de forma mágica, inician a trabajar de forma organizadas, elegante, haciendo que todo se vea de forma armónica. Mientras mis neuronas procesaban la información. Mi cuerpo, inicia a secretar reactantes de fase aguda, inicia a liberar interleucinas proinflamatorias. Provocando fiebre, malestar general, entre otras molestias, los cuales en este momento no recuerdo.

Intento levantarme, y al apoyar mi pie sobre el lado derecho, me causa dolor en la región lumbar derecha. Y al dar mis primeros pasos, para ir al baño a miccionar, también me causa dolor, solo con el hecho de apoyar mi pie sobre el suelo. Fue un calvario llegar al baño. Y al tratar de miccionar, me causa dolor al orinar, mi orina se volvió concentrada, cambió de color, y en menor proporción a la usual. Con estos datos. Me dije. ¿¡Por Dios, será infección urinaria!?

Antes estos hallazgos, mi cuerpo es abrazado por la nostalgia y la angustia. Siento el ambiente que esto no va estar bien. El temor llega a posarse sobre mis hombros. El miedo, llega a tomarme de la mano diestra, y no sé qué hacer con todo esto. Inicio con gimoteos, quejidos, porque mis dolencias van aumentando…

Pero mi cuerpo se hace pesado al pasar los minutos y las horas. Intento guiar mis pasos hacia la emergencia. pero estos ya no dan. Y cada paso que doy, es como si fuese un martillazo que recibo en la espalda.

Así continua mi travesía, hasta llegar a un servicio. Y con voz apagada y cansada, dando mis ultimas palabras, como si fuese mi ultimo aliento. Le digo a la enfermera que se encuentra allí: hágame favor de canalizarme, porque estoy con frio, dolor, disuria, dolor abdominal. Y es tanto el dolor, que mi respiración aumenta, estoy con taquipnea, y luego siento que mis manos y pies inician con adormecimiento, y los siento pesados. Inclusive considero, que he perdido fuerza muscular, pero no es así… es parte de la sintomatología que tengo… pero todo esto me esta agobiando. Todo esto me causa pánico… ¡Qué horror!

Y la seño enfermera, tan amablemente se dirige hacia mi persona, busca un acceso vascular, lo mas anatómico posible. Busca su equipo para canalizar, y Gracias a Dios, solo fue un intento para colocar el acceso venoso (porque odio las agujas y los pinchones). Y busca una solución salina, que inicia a pasar, pero esta pasa a goteo lento, porque el acceso venoso que se utilizó, es de calibre pequeño, utilizado únicamente para neonatos. E inicia el goteo de la solución, a goteo lento, porque el calibre del acceso no lo permite. Pero no importa, lo importante es que esté pasando ¡Lento pero seguro!

Mientras la solución está a goteo lento, mi mente empieza a recordar un evento similar hace un año. Cuando presenté las mismas molestias. Mi mente hizo un salto en el tiempo. Volviendo a revivir lo que pasó, lo que sufrí, y todo el calvario que viví. Mi mente como es tan amplia e imaginativa, llegó a pensar que posiblemente tenga lo mismo que el año pasado. Litos (cálculos) renales, y también para mi mala suerte cursé con infección urinaria, llegando a requerir antibióticos intravenosos. Llegando a recibir hasta por una semana. Fue una semana dura para mi (y no quiero volverlo a vivir). Fue un infierno. Y con todo lo acontecido hasta el momento, creo que el infierno esta volviendo a iniciarse. 

¡Porque a mí…!

Mientras mi mente cavilaba en lo acontecido previamente…

Recordando esos momentos de angustia en las que estoy viviendo…

El dolor no me abandona… mis entrañas están con dolor… se están retorcido dentro de mi cuerpo… es como si estuvieran colgados en un pincho, dando vueltas asándose lentamente.

Y mi mente empieza a jugar con mi subconsciente…

Hurgando por allí, se encuentra y activa una parte de mí, que ya había olvidado… que lo había guardado en una caja negra. En una bolsa de basura. Marcada con letras rojas, colocándole: peligro no tocar… pero el dolor hizo que resurgiera de lo más profundo… y rápidamente me surgió la imagen de la persona, que no quería recordar en ese momento… y era… era…

Pero luego oigo que suena el teléfono del servicio… y las personas que se encontraban allí, contestan amablemente. Y oigo a lo lejos, mientras me retorcía del dolor. Y respondiendo decían, si ella se encuentra aquí. Esta canalizada, pero es urgente, porque se encuentra mal… y no tuve otra opción de contestar el teléfono… y al otro lado de la línea, me decía la enfermera del servicio. Que uno de los pacientes inicia a desaturarse, que ya lo nebulizaron, lo aspiraron, le aumentaron el oxigeno suplementario, pero a pesar de ello. Aún continúa desaturado. Además… inicia con hipotensión… y demás parámetros que me hicieron forzar a detener mi hidratación.

Diciéndome y preguntándome ¿Por qué me hacen esto, y a esta hora?

Pero luego me digo, ellos son la razón del porqué me encuentro en este bendito lugar.

Y al ponerme de pie, me di cuenta, que el dolor ya había disminuido parcialmente. Que el dolor que tenia en mi espalda, ya había mejorado. Y mis síntomas aliviaron levemente. Y al caminar, ya tolero hacerlo. Pero, aun así, mis molestias persisten… no quiero ir al servicio donde me llamaron, para ir a ver a los pacientes, que me acaban de mencionar, pero no tengo a quien mandar. Mis demás compañeros se encuentran ocupados en emergencia, porque llegaron nuevas consultas. Y los demás, se encuentran estabilizando pacientes de los otros servicios. ¡Triste mi caso!

¿¡Pero qué puedo hacer!?

Nada…

Veo que al momento ha pasado 1000 ml de solución cristaloide. Quisiera administrarme más, pero por los eventos presentados, en este momento, lo suspenderé…

Así que tomo mis cosas. Las guardo en mi mochila que nunca me abandona. Y me dirijo con paso lento, firme y seguro, voy caminando tan lento, que hasta puedo contar mis pasos. Mientras camino, veo que me acompaña un ser poco deseable: el dolor. ¡Qué compañía tan molesta tengo en este momento!

El pasillo se encuentra solitario. Una que otra persona transita a esta hora. Solo los que tenemos que trabajar rondamos por aquí. El pasillo es largo. Con una luz tenue, que apenas alumbra mi camino. Con otra luz parpadeando, dando a entender que le quedan pocas horas de vida al bendito foco. Y luego de recorrer los pasillos, solitarios, donde se cuentan muchas historias de ultratumba. Al fin llegó a mi destino.

Me cuentan sobre los pacientes que se inestabilizaron. Y me dirijo a evaluarlos uno por uno.
Mientras me encuentro evaluado a mis pacientes, mis molestias persisten. Creo que esto va para largo. Porque no veo mejoría.

Y luego… mi cuerpo empieza a estremecerse…

¡No! No puedo creer, lo que me esta pasando… tomo un termómetro y me la coloco en la axila… y veo que tengo 38.8 °C. Mientras estoy allí, el dolor a nivel suprapúbico, inicia nuevamente, y tengo ganas nuevamente de ir al baño a miccionar. Y al llegar al baño, e iniciar a miccionar, me arde y duele demasiado. Es tan fuerte el dolor, que hasta brotan algunas lagrimas de mi ser… y el dolor, además, se extiende hacia la región lumbar derecha y fosa iliaca derecha…

Ya mi cuerpo se siente mas cansado… me siento pesado. Mis manos y pies inician con parestesias. Tengo perdida de la sensibilidad en mis cuatro extremidades… mi boca esta reseca… mis ojos arden, duelen y pesan de tanta molestia… mi corazón inicia con taquicardia, por la fiebre que tengo… 

¿¡Dios, que tengo!? 

¿¡Dios, por qué a mí!?

Mientras me encuentro realizándome cuestionamientos, que solo Dios me puede responder… pasa la hora, y veo que ahora ya son las seis de la mañana. ¡Que rápido transcurre el tiempo! Y mis molestias, las siento como si llevan mucho tiempo, pero en realidad apenas llevo dos horas. Y siento que es una eternidad. El tiempo pasa lento… como paso de tortuga…

Trato de soportar el dolor… busco acetaminofén y tomo un gramo, mientras llega la hora de salida… y esta logra apaciguar someramente mis molestias. Es tanto las molestias que mejor decido retirarme del hospital… y me dirijo hacia mis aposentos.

Al llegar… me tumbo a la cama… y por mi mente cruzan un sinnúmero de ideas sobre lo que pudiera tener en ese momento. Pero mi mente también me dice…

¿Con quién tengo que ir para que me evalué?

¿En quién confiar?

Porque no conozco a ningún colega de confianza, que pueda evaluarme y tratarme…

Me encuentro en una encrucijada, sobre con quien ir, y quien confiar, para que me trate

El lector dirá… el personaje principal, es melindroso/a. ¿Por qué no busca ayuda con sus compañeros de trabajo, si se supone que ésta en un hospital?

Pero el personaje principal, no confía en sus compañeros, porque ha oído historias no gratas de pacientes que han llegado a consultar. Y esto genera incertidumbre… porque no quiere que le pase nada malo. 

Que difícil decisión, me encuentro en una hesitación complicada, sobre lo que debo de hacer.

Y recuerdo que hace un rato mi dolor toco mi subconsciente, y abrió la caja de pandora, sobre alguien a quien tenía bien en el fondo del barranco de las personas no deseables, por todo lo que me hizo. Por todo el dolor que sufrí cuando estaba con esa persona. Si supieran todo lo que lloré, todo lo que pasé, todo lo que viví, todo lo que aguanté, llegando a tal punto de caer en la depresión. Que cruel vida la que tuve. Ahora me pregunto ¿Por qué mi subconsciente está volviendo a revivir esa parte negra de mí vida?

¿Acaso quiere que lo llame?

¿Acaso quiere que vuelva a recordar esos momentos de ira qué viví?

¿Por qué me está pasando esto?

¿Qué estaré pagando para volverlo a recordar?

Es una retahíla de sucesos los cuales no quiero recordar. Fue un tormento para mí, y recordar, es volver a vivir el infierno vivido.

Pero no tengo a quien acudir. ¡No tengo a quien preguntarle sobre lo que me está pasando!

Pero ¿Por qué esa persona, habiendo muchas más y mejores?

Pero… no quiero consultar al hospital, por muchas razones…

¿Qué hago?

Alguien que me ayude en estos momentos de pena y dolor…

Mientras mi mente debate y crea una lucha infernal sobre llamar o no llamar. Mi corazón entra en esa disputa… y se crea una trifulca que lleva a la vida y la muerte… mi encéfalo por un lado y mi corazón por el otro lado. En una lucha de titanes. ¿Quién ganará?

Mientras ellas continúan en la disputa. Mis ojos y mis manos concuerdan en buscar el teléfono, y al tenerlo en mi mano, mi dedo pulgar, busca su número en la agenda. Después de una larga búsqueda, no encuentro el número. ¿Que lo abre hecho?

Y haciendo memoria, ese numero lo borré de mis contactos hace mucho tiempo. Desde que lo deje. Borré su número de una vez de mi agenda y lo bloqueé por si se le ocurre llamarme. Lo bloqueé de todas mis redes sociales. Para que nunca más me vuelva a escribir o llamar.  Lo elimine de mi correo electrónico. Busque el archivo de todas las fotos que teníamos de todas las actividades y salidas que juntos hicimos. Las revisé una por una, vi muchas fotos, desde que empezamos a salir, y al contar todas. Eran mas de 500 fotos, o talvez más. El dolor no me dejó contarlas todas. Y al verlas… recordé que tuvimos momentos felices (en realidad, fueron contados, a lo mucho 3 o 4. Nada más…), y cuando veo todas esas fotos, con sonrisas, con abrazos, en lugares conocidos, y lugares nuevos por conocer. Pero también, al ver esas fotos, recuerdo todos los momentos malos que vivimos. Son mas momentos desagradables que agradables. Tanto así, que cuando sigo viendo las fotos, mis ojos empiezan a derramar lagrimas del dolor y penurias que pasé. Y mis lagrimas ahora ya no son del dolor que me esta aquejando, mas bien… es por todo lo vivido. Y mientras más fotos veo… más lagrimas derramo, porque cada foto, es una lagrima. Y me encuentro entre sonrisas y llanto.
Cierro la aplicación, y busco nuevamente su número. Porque, aunque no quiera hacerlo, es el único que me puede ayudar en estos momentos. ¿Pero estará dispuesto a ayudarme? ¿Contestará mi llamada? ¿Vendrá a evaluarme y tratarme? Pero no tengo otra opción. Sigo buscando su numero y no lo encuentro. Pero recordé que lo tenia bloqueado. Y me dirijo hacia la opción de números bloqueados… ¡Oh sorpresa! No se encuentra dentro del listado de numero no deseables. Ahora me pregunto ¿Qué hice ese número? ¿Por qué no lo tengo bloqueado? ¿Cuándo lo desbloquee? ¿Por qué no está en ese listado? ¡Dios que hice!

Entonces… ¿Qué hice ese número?

¿Dónde lo abre metido?

Pero. ¿Por qué estoy preocupado por encontrar ese número? Si no se como se portara conmigo. Será que tendrá la paciencia, la paz, la calma, y la decencia de evaluarme. Y tratarme con voz suave y angelical, porque en estos momentos no me encuentro bien, para que alguien me haga sentir mal.  Y si alguien lo hace… no sé cómo actuar… pero por mi condición, mejor haré caso omiso a todo lo que se me diga.

¿Dónde deje su número? porque no recuerdo su número de memoria, gracias a Dios, porque si no, seria mas tormentoso para mí, tener su numero guardado en mi subconsciente, eso sería más trágico para mí. Trágico para mi vida. Trágico para mi vida cotidiana. Y agradezco que no me lo sepa de memoria. Pero en estos momentos necesito ese número. Que ironía.

¡Dios, que difícil situación me encuentro en este momento! Pero al final, dentro de mi desesperación, pude encontrarlo. ¡Al fin! Pero no puedo creer lo que hice, lo tengo guardado con otro nombre. Y como lo supe, porque al final le coloque dos letras indicándome que ese numero nunca mas lo usaré… y ahora, ¿Qué hago…? Llamarlo o no llamarlo… confiarle o no confiarle, ese es el dilema…
Pero… me encuentro tumbado en la cama, con el cuerpo adolorido. Con el pelo alborotado y despeinado. Con la temperatura de 39 a 40 grados centígrados. Los anteojos, por un lado. Con los ojos llorosos, rojos, vidriosos, pesados, con ojeras, ahora parezco tener ojos de mapache. Con las mejillas mojadas de tanto lagrimeo, hasta las lagrimas marcaron un sendero en mi rostro, como si fuese un riachuelo. Mis labios se encuentran secos y agrietados. Mi mucosa oral también se encuentra seca y roja. Mi corazón taquicardico debido a la fiebre y el dolor que tengo. Pobre mi corazón se encuentra en estrés total, por varios factores, ya mencionados. Mis pulmones se encuentran cansados y se encuentran con respiración rápida y profunda. Es tanto dolor que tengo, que hasta respirar me duele bastante. Pero trato de respirar lo mas despacio, pero el dolor no me deja y hasta mi habla de torna entrecortada. Dando a entender que estuviera cursando con alcalosis respiratoria. Pero es el mismo que me invade, haciendo que respire de esa forma.

Mi abdomen no se diga, tengo dolor generalizado. Y también respirar me duele. Pero el dolor que tengo, es dolor en fosa iliaca derecha, hipocondrio derecho e irradia a fosa renal derecha. Pero cada vez que me auto evaluó, me duele mi riñón derecho, creo que es infección urinaria severa. Pielonefritis. Litiasis renal. Colecistitis aguda. Hepatitis A. fiebre tifoidea, entre otras causas. Mi vejiga duele y arde cada vez que voy al baño y veo mi orina turbia, amarillenta, no fétida, pero esta es escasa y me arde mucho al orinar… que dolor indescriptible. Mi intestino grueso, ahora decide iniciar con diarrea. ¿¡La gran chucha, que tengo!? Y mis extremidades con parestesias, en las cuatro extremidades. Con fuerza muscular disminuida, con reflejos conservados (considero que están normales, porque no me puedo evaluar mis reflejos y no tengo martillo de reflejos jiji).

¡Que dolor!

¡Que sufrimiento!

¡Este dolor no se lo deseo a nadie!

Necesito a alguien que me evalué, pero tengo tanto dolor, que mi cuerpo en este momento no aguanta ni siquiera ponerse de pie, tengo tanto dolor, que me duele hasta el tuétano. Mis lagrimas se quieren suicidar. Mis ojos quieren estar cerrados todo el tiempo, para no derramar más lágrimas. Quiero estar en posición fetal todo el día, porque así me duele menos…

Mientras el tiempo corre, mientras el dolor se acentúa más, mientras la fiebre persiste. Mis dolencias luchan con mi cerebro, para ponerse de acuerdo en llamar a ese ser innombrable, para que venga a evaluarme. Pero… ¿Por qué quiero y a la vez no quiero que venga? Esa respuesta, no la tengo clara. Pero de algo estoy seguro… solo en el confió en estos momentos. Y confío en lo que me dirá, y aceptaré todo lo que indique. ¿y Por qué no hacerlo con los médicos de dónde trabajo? Esa respuesta, creo que ésta más clara… no confió en ellos.

Y sigo cuestionándome que hacer. Sigue la lucha entre mi dolor y mi cerebro, y ahora se involucró mi corazón y mis sentimientos. Se encuentran en el octágono del llamar o no llamar, en el cuadrilátero del dilema. Se encuentran en el ring de la incertidumbre. Y el referí soy yo… pero al momento, no se quien va ganando. Por lo que al final…

Tomo la decisión de llamarlo…

Marco su numero e inicia a sonar la línea. Pero mientras tanto… mi corazón se torna taquicardico, mas de lo que ya está. Mi respiración se vuelve más rápida. Mis manos inician a sudar. Mi cuerpo se encuentra con descargas de estrés, debido a la acción en que me encuentro.

El teléfono timbra en tres ocasiones, y me digo ¡No me va a contestar, para mí es un alivio! Porque pienso que no querrá saber nada de mí.

Pero esperen… cuando oigo al fondo, una voz tosca y seca. Oyendo que se encuentra en una conversación, y en ese momento quise cancelar la llamada. Porque mi cuerpo se estremeció solo con oír esa voz áspera.

Mi dedo se encontraba cerca de cancelar la llamada y oigo al fondo, diciéndome:

Hola ¿Cómo estás?

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Y te volví a soñar



No almorcé a la hora acostumbrada, por las ocupaciones que tenia que realizar durante toda la mañana. Tuve que resolver situaciones donde de forma directa e indirecta estaba inmiscuido. Estaba caminando de un lugar a otro. Yendo a diferentes lugares, para solventar los dilemas y desacuerdos que llegan a presentarse durante la jornada hospitalaria. Hay situaciones donde estas se resuelven de forma rápida y oportuna. Pero también, existen otras situaciones donde hay que analizar bien el asunto a resolver.

Pero al pasar las horas, el hambre me persigue a donde vaya. No me deja en paz. Me persigue como si fuese mi sombra. Siempre atrás de mí, acechándome en todo momento. Debo de conseguir alimento alguno, para poderlo devorar y así poder continuar con mi faena del día. Pero no tengo tiempo…

Con hambre… veo a las demás personas caminar con algo de comer, beber en la mano, en una bolsa desechable. Llevan fruta, jugo o cualquier otro alimento que sustente y que recupere la energía utilizada por el cuerpo hasta el momento.

Al salir de mis actividades matutinas, y por el tiempo utilizado, no almorcé a la hora acostumbrada.
Por tanto, decido ir a comer a un lugar donde tenga ambiente, y buena comida.

Por tanto… salgo del hospital… tomo mis cosas que utilice hasta el momento. Me dirijo hacia mi habitación, el cual se encuentra cerca del trabajo. Al llegar a mi casa, descanso un rato. Y tomo una siesta de aproximadamente 30 minutos. Porque me sentía cansado, y estresado por todo el estrés que pase toda la mañana.  Además de la llamada de atención que recibimos mis compañeros y yo, por situaciones laborales, además de situaciones académicas, los cuales siempre se nos recuerda todos los días, que debemos de estar al día en la lectura, y además de estar lo mas actualizado. Porque nuestro trabajo es complicado, dedicado, porque tenemos vidas en nuestras manos.

Me levanto, veo la hora… y ya es tarde… el estómago gruñe, como león enjaulado… En estos momentos no sé qué vestimenta utilizar.

Pero decido ir con unos jeans de color azul, una playera azul con un estampado en el pecho, dando a promocionar un restaurante de comida. Y en la parte de atrás se encuentra liza. Busco mis chapulines de color beige, y luego bajo hacia el parqueo. A llegar al parqueo, encamino mis pasos hacia donde se encuentra el vehículo. Me subo al mismo. Pongo música el cual deleita mis oídos. Y tomo mi rumbo hacia un restaurante, donde podre comer, rico sabroso y barato.

Llego a mi destino…

Busco donde estacionarme. Y veo el lugar lleno, no hay parqueos disponibles. Por ser día viernes y al medio día. El lugar esta hecho un caos por tantas personas que se encuentran merodeando y disfrutando el fin de semana que se avecina. Y muchas personas al igual que mi persona, se encuentran buscando parqueo. Para ventaja nuestra, estamos en un lugar grande, donde hay espacio suficiente para poder dejar el vehículo, e ir a disfrutar de la tarde, del ambiente, de la comida, de las personas. Pero esta se encuentra llena. 

¡Que frustrante es no encontrar parqueo!

Me encuentro dando vueltas por todos lados. Siento que estoy en un dédalo. Donde no encuentro salida. Pero no desespero, porque siempre me acompaña la buena música. Música que me mantiene despierto y animado. Disfrutando de cada tema musical, mientras estoy en busca de un lugar donde poder colocar mi vehículo.

Pasan 20 minutos. ¡Y esto no tiene fin!

¡Pero esperen!

¡Veo a alguien entra a su vehículo, y lleva cosas sobre su mano diestra, y esto da la impresión que está a punto de retirarse del lugar! Por lo cual me estaciono cerca del lugar mencionado. Coloco mis luces de emergencias, y para sorpresa mía, el sube a su vehículo. Lo prende y se retira con paso lento y dirigido. Mientras yo, hago las maniobras necesarias para estacionarme en el lugar al fin encontrado.

Me apeo del vehículo. Y me dirijo hacia las gradas del sótano, para ir a la superficie para buscar el lugar, donde podre disfrutar de mis alimentos. El tiempo pasa junto a mí, me saluda efusivamente. Y a la par de ella, a su siniestra, pasa el hambre, atacándome de nuevo. Llega consigo un tridente, el cual inserta sobre mi epigastrio. ¡Que dolor insoportable!

¡Y lo hace adrede!

Que cruel, es aquella escena, donde veo pasar tanto el tiempo indicándome que el tiempo de la comida ya paso hace mucho tiempo. Y aunado el hambre, estando a mí siniestra, recordándome que tengo que comer.

¡Pero no es la primera vez que lo hace! Siempre me ataca a cada instante, cada segundo, en cualquier lugar, en cualquier momento. ¡No lo soporto!

Y lo hace en todo momento, no pierde la oportunidad para hacerlo. Es un oportunista. Por fortuna ya estoy en el lugar donde tengo que estar. Mientras subo por las gradas que me conduce hacia la superficie, dejo de pensar en ello. 

¡Pero es obstinado!

Por tanto, mejor dejo que todo vaya en paz y tranquilidad.

Al llegar a la superficie, mi mente se despeja por un momento. Veo a mucha gente ir de un lugar a otro. Veo a personas de diferentes tamaños, complexión física, color de tez. Niños y niñas. Abuelos. Ancianos. Mascotas. Muchas personas por todo el lugar.

El lugar en sí, está construido en un punto estratégico, existe un camino largo y amplio, empedrado, a lo largo y ancho. Alrededor del mismo. Existen varias construcciones. Resaltan los edificios altos. Edificios modernos. Pero este lugar tiene una característica especial. Desde su entrada, que es algo muy glamuroso. Tiene una entrada especial y muy confluida. Podemos ver desde su entrada que los edificios soy muy característicos. Con un sinfín de locales comerciales, cafeterías. Restaurantes. Entre otros. Todos tienen un mismo color. Respetando y preservando la infraestructura del centro comercial. Cuando uno camina por estos lugares. Se siente la brisa del aire fresco. Se ve a familias caminar por el lugar. Parejas de enamorados caminando de la mano. se ve a personas de la tercera edad, yendo con sus mascotas disfrutando el paisaje. Niños aprendiendo a montar bicicleta. Otros niños montando bicicleta como todo un profesional. También observo que existe esculturas. Pinturas, entre otras obras de arte

Me dirijo hacia la parte sur del complejo. Mientras lo hacía, observo que el lugar lo están decorando con luces blancas, por ser fiestas especiales. Y cuando es de noche, estas luces fungen el trabajo de ser estrellas del cielo despejado. Con la luna viéndonos todo el tiempo. Guiando nuestro camino, iluminando mis noches de tristeza.

El ambiente, hace que uno viaje hace el pasado. Me siento como si estuviese en un bosque, rodeado de arboles frondosos, donde se respira el aire puro del campo. Oyendo el trinar de los pájaros, de todas las especies. Viendo a los animales del bosque caminando sin temor. Sin temor de ver al hombre destruir su hogar. Mientras camino, me voy imaginando que estoy en la comarca. Donde todos viven en sus chozas, siendo guiados por las estrellas. Disfrutando cada noche, como si fuera el ultimo día.

El aire fresco, me recuerda el saludo de los árboles, que se abren paso cuando camino, y vislumbro al horizonte aquella escena, donde se logra distinguir una bandada de pájaros volando en círculos por el cielo despejado, con las estrellas mostrando el camino hacia su hogar. Y que hermoso es oír el trinar de cada uno, haciendo que todos logren una melodía única, indescriptible. Una melodía armoniosa, que, hasta el momento, ningún humano sobre la faz de la tierra, ha podido componer.

Sigo perdido en este mundo tan maravilloso. Y luego llego a un puente colgante, por debajo pasa un rio, se ve que es de aguas rápidas, por el ruido que surge de ella. Respiro profundamente, y tomo el valor para seguir mi camino, pasando por el puente colgante, sin darme cuenta que el mismo estaba mojado, resbaloso, con las tablas ya apolilladas. El viento sopla fuertemente, mece el puente de un lado a otro, mi corazón se encuentra palpitando de temor, porque no sé qué va a pasar.  Logro vislumbrar el otro lado del camino. Pero se encuentra lejos, existe neblina que ciega mi visión parcialmente. El viento y las nubes confabulan contra mí, y siento frio. Mi piel se helada, mis dedos se vuelven torpes. Mis pies están pesados. Pero tengo que cruzar al otro lado. Y dar el primer paso, desperté de donde estaba y volví a la realidad.  Y al volver a la realidad, me percato que por poco me atropella un vehículo que iba en marcha. Pero como estaba absorto en mi mundo imaginario, que perdí la noción del tiempo. 

Pero ya volviendo a la realidad, no observo nada de lo que había imaginado. Pero mientras mi mente cavila, tropiezo y recibo un golpe en mi pie derecho, y esto me hace volver a realidad. Y al despertar del mundo donde me encontraba, alzo la cabeza y observo que estoy en el lugar correcto. A la hora correcta. La fecha correcta. El vestuario correcto. Que diera para que mi día a día fuese así. ¡Todo Correcto! ¡Pero no se puede…!

Emocionado por estar en el lugar que no sabia ni donde estaba ubicado. Observo los escalones e inicio a subir hasta llegar el nivel donde se encuentra el restaurante. A primera vista, el lugar se observa decente. Con muchas cajas por la entrada, siendo algo incomodo entrar al lugar. Pero una vez pasado esos obstáculos, el lugar es impresionante. Es único en el diseño que tiene. Buena vista hacia el horizonte. Buena iluminación, todo esto lo menciono, porque tiene grandes ventanales por todos lados. La vista es preciosa. Puedo observar la ciudad desde este punto. El piso es rustico, pero de madera. Las mesas altas, con sillas altas, haciendo que se tenga mejor comodidad por el comensal.

Marcho por el lugar, y observo la ciudad y todos los edificios, que sobresalen y crean un hermoso panorama. Giro mi cabeza a todos lados, y la vista es impresionando e indescriptible. Rápidamente mi mente gira en torno a un volcán que se encuentra ubicado en mi querida ciudad. Me veo allí parado, con mi equipo de alpinismo. Con un suéter cubriéndome, porque hace bastante frio. Veo todos los puntos cardinales, pero en vez de observar edificios, observo árboles. Flora y fauna silvestre en su hábitat natural. En vez de carreteras, observo ríos con aguas cristalinas, que recorren todo el bosque. En vez de motocicletas, observo peces de diferentes tamaños, colores, especies. En vez de observa tendido eléctrico, imagino que todo eso es vejuco donde los monos arañas están haciendo sus travesuras, donde las ardillas están trepando de un lugar a otro, donde las aves están construyendo sus nidos, para resguardarse de la noche, de los depredadores, de la lluvia y todo peligro que existe en ese mundo maravilloso.  Oigo el ruido de motores, pero me imagino que es el trinar de los pájaros, el aullar de los lobos, el rugir del león, el elefante barrita. Estoy en un lugar privilegiado. Me siento afortunado por este en ese lugar, porque puedo apreciar lo que nuestros antepasados pudieron apreciar, y que hoy, ya no lo tenemos…

Estoy contemplando todo el panorama, donde existen diversas especiales… cuando de forma súbita… veo a un oso grizzli subir de forma rápida, abriéndose camino por el áspero camino del ascenso hacia la punta del volcán. Derribando todo a su alrededor, destruyendo árboles. Destruyendo la maleza… gruñendo por todos lados, y todos los animales que estaban cerca de él, se abrían paso para dejarlo pasar… y yo arriba observando el espectáculo. No sabia a que me enfrentaba… pero el animal furioso, con ojos de ira. Rojos como si fueran lava ardiendo. Con mirada fija y penetrante. Me observa fijamente y se agazapa sobre mi… y yo… quedo pasmado… ante tal reacción de la fiera… pero cuando veo qué ésta preparándose para zarpar sobre mi cuerpo… cierro los ojos, y alguien me golpea por el hombro… diciéndome… ¿Qué te pasó? ¿Por qué te tardaste?  Y atónito… porque no era el animal furioso, que estaba preparándose para atacar. Mi cuerpo queda inerte. Sin presentar movimiento alguno. Mis ojos y mi tez están blancos, como si fuesen papel. Con el corazón latiendo a cien por minuto, con la respiración pausada. Con mi cerebro en shock. Todo mi cuerpo se encuentra en estado vegetal.

Pero luego reacciono, después de unos segundos… y mi cuerpo vuelve a funcionar al cien por ciento, como si nada hubiese pasado.

Al reaccionar… saludo a mi amigo que me estaba esperando, y lo saludo efusivamente, porque ya no era el oso que quería atacarme… y todo vuelve a la normalidad. Él me lleva a la mesa donde se encuentran mis demás compañeros, los saludos, platicamos e inician las bromas, risas, chascarrillos. Etc.- en fin… como si nada hubiese pasado… llega el mesero, nos pasa la carta y ordenamos la comida, según nuestros gustos gastronómicos…

Estaba allí sentando, disfrutando de la comida. De los bromas y anécdotas que cada quien estaba contando. Y de las bromas que nos hacíamos. Todo era diversión y entretenimiento, y hasta ese momento había dejado atrás aquella escena caótica. Cuando giro mi cabeza hacia los lados, para observar y disfrutar el paisaje, pero…

¡Que es lo que veo! ¡Que observan mis ojos! ¡veo al alguien, que porta una hermosa figura y una linda sonrisa a la vez! ¡Quedo cautivado ante tal hermosura! ¡Y no encuentro palabras para describirla!

Sentado en esta silla… observo aquella persona, que me quita la concentración, hurta mi atención hacia ella.

Ella… sentada en una silla. Se encontraba con sus amigos. Disfrutando de la comida, de las pláticas, de las anécdotas. Se encontraba disfrutando de la tarde, y de sus amistades. Se encontraba con el pelo liso, sedoso y sin frizz, se nota que cuida de su cabello. De color característico, que solo las damiselas seleccionadas puedan portar ese cabello único que hipnotiza a cualquier ser mortal. Tenía unos ojos tan hermosos, que dejaba ciego a cualquier hombre que intentara verlos. Pero ella tiene que cubrirlos, para resguardar la magia que tiene, por tanto… utiliza unos escudos protectores de color transparente, para que pase desapercibido entre los mortales de esta tierra.

Sobre su cuello llevaba un amuleto de la suerte, un eslabón compuesta por amor, bondad, amistad, alegría, sonrisa, ternura, cariño, y de más características que siempre porta, y que solo tú los tienes. Y todo esto… se encuentra entrelazado y soldado, formando un eslabón que en estos momentos no encuentro la palabra correcta. En el centro lleva símbolo que representa la unión de todos estos valores, formando una imagen, que solo tú sabes cual es… y todo esto lo porta día y noche, nunca lo abandona, siempre se encuentra en todo momento, en todo lugar, en todo ámbito donde te encuentres.

Llevaba puesto una blusa, de manga corta. Portando su color favorito. Una blusa no escotada. Porque ella, no es de las personas, que muestra su busto, para que la alaguen. Es todo lo contrario. Ella no muestra su cuerpo, como lo hace la mayoría. Ella luce su figura con su carácter, con su sonrisa, con su forma de ser. Ella luce sus curvas… las luce cuando sonríe, las luce cuando se recoge el pelo con una mano colocándolo detrás de la oreja, haciendo que esa sonrisa sea aún más hipnotizante.  Sobre su muñeca, llevaba un amuleto, que representa que siempre puede tener lo que ella desea, llevar a su diestra sus logros, y sobre su siniestra, sus sueños, sus metas, y al unirlas, y pedirle al todo poderoso, creador de todo en este mundo. Ella sabe que todo se hace realidad. Y al ver esas manos, tan suaves, tan tersas como tela pana, tan suaves, como pompas de bebe, tan cuidadas. Denota mucho el cuidado que brinda hacia su persona. Siempre presentable. Como toda una damisela, que siempre has sido para mí.

Mientras sonreías, mientras disfrutabas de la comida, mientras lucias tu sonrisa, tu figura, tu forma de ser. Yo…

Yo… me encontraba del otro lado… disfrutando tu belleza, disfrutando tus curvas…

Me encontraba perdido en tu mundo maravilloso. Me encontraba como Alicia en el país de las maravillas. Tú siendo la reina blanca, siempre manteniendo la paz.  

Allí estaba, intranquilo, porque no estaba contigo. Intranquilo porque quería estar a tu par, quería estar a tu diestra.

Quería ser la persona privilegiada que estuviese a tu par. Quería ser la persona que pudiera disfrutar de tu fragancia, disfrutar de tu sonrisa. Quería ser la persona que oyese tus historias, tus anécdotas. Quería que me contaras todo lo que sentías…

No quería estar imaginando eso… porque mi alma me carcome por dentro, sabiendo que no puedo deleitar nada de tu persona, de tu ser, sabiendo que eres un ángel, una niña, un querubín y demás sinónimos que ahorita por estar admirando tu belleza quedo estúpido, y mi mente queda varada en el desierto…

¡Oh mente mía!  ¡Mí Corazón siente y vive! ¡¿Por qué quedo irreflexivo cuando te veo pasar, cuando te ve sonreír, cuando te veo…?! Y solamente es eso… verte. Y nada más…

Mi corazón se encuentra desolado, mi alma se encuentra vagando en una tierra deshabitada. Mi cuerpo inerte sin poder hacer nada por tenerte a mi lado… ¡Que desgracia! ¡¿Que estaré pagando para no poder disfrutar tu belleza?!

Mi alma se encuentra perdida en este bosque…

Me siento como el mago buscando su hada en bosque encantado…
Pero que veo…

Te recoges tu pelo… te acomodas con una cola que tiene dentro de tu bolso…

Y luego…

Ves la hora con el reloj que tienes en tu mano derecha… con aquel smarwatch que no utilizas…
Tomas un ultimo sorbo de la bebida que solicitaste…

Que daría yo para ser ese cristal para probar tus labios…
Que daría yo para ser ese reloj, para poderte tener manos todo el tiempo…
Que daría yo para ser ese broche de pelo, para poder disfrutar del olor de tu cabello…

Mientras me encuentro absorto en que mas podría ser para poder estar cerca de ti… y mi mente divagando e imaginando distintos mundos para poder estar solo los dos, y disfrutar siempre de tu compañía…

¡Oh! Amada mía… ¡que he hecho para vivir en este infierno donde tu no estas, y si estas… estas lejos de mí…!

Que mal he hecho, para que únicamente pudiera estar lejos y contemplar tu belleza… Nada más.
Mientras me encuentro meditabundo y alejado de la realidad tú te fuiste, por otros compromisos que tenías, porque eres una mujer profesional y tienes compromisos que cumplir, tanto sociales, familiares, religiosos, culturales, entre otros.

Mi mente cavilaba en otros lugares, en otros paisajes, en otros escenarios. Donde siempre te sostenía la mano, donde reíamos a carcajadas cuando estemos jugando como dos niños, disfrutando del momento, del lugar. Disfrutando del paisaje, disfrutando de los árboles, de la naturaleza. Y todo lo que Dios nos ha regalado en este mundo…

Cuando me encontraba en ese lugar tan hermoso y esplendido, un cuervo empezó a perseguirme. ¡No me deja en paz!

Pajarraco le dije. Déjame en paz… oh bestia horrorosa.

Pero luego se dirigió hacia mí. Tratando de picotearme la nariz… y cuando lo hace… despierto de ese mundo de donde me encontraba…

Y tú…

… ¡Ya no estabas!...

Tomo fuerzas de mi interior. Le digo a mis pies que despierten, que nuestra musa ha escapado ante nuestros ojos. Y que no podemos perderla nuevamente…

Pero ya es tarde…

No te encuentro…

Agudizo mi visión… busco desde lo mas alto para contemplarte, pero no te encuentro

Me siento como en purgatorio de Dante Alighieri

Mientras me encuentro con la cabeza reclinada, y mirando hacia el piso, triste y acabado, por no poderte acompañar o irte a dejar… mi mente genera otra nueva escena, donde tengo la oportunidad de irte a dejar…

Te encuentras dentro del vehículo… dentro del vehículo estamos hablando de cosas banales, riéndonos de todas cosas. Hablando como si nunca nos hubiésemos hablado. Hablando como el mundo no tuviese fin.

Y aquí estamos los dos hablando hasta el infinito y mas allá…  

Despierto bruscamente de entre mis sueños, agitado, taquicardico, tembloroso, con la boca seca, porque el único lugar donde te tengo es en mis sueños. 

No digo tu nombre… pero tú sabes quién eres.


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Aún Te Recuerdo...



Recorro el camino sin nadie a mi diestra. Es difícil entender que ya paso mucho tiempo desde tu decisión de marcharte… y hasta la fecha… ¡No comprendo que fue lo que sucedió! ¡Mi cabeza es como un laberinto, todo es un embrollo! ¡Mi corazón esta como un páramo desolado por tu ausencia!
Ha pasado muchas lunas llenas desde que te hable, y desde que toque tú mano. desde que sentí un abrazo tuyo. 

Ha pasado mucho tiempo cuando tuve la dicha de acariciar el olor tu perfume característico, esa loción que aun guardo en mi subconsciente. Y hasta la fecha, no he podido eliminar. Y quedo tan arraigado, que si algún día tendría que eliminar ese olor, tendrían que quitarme el encéfalo. 

¡Qué situación, tan difícil!

Recuerdo el día que te alejaste de mí…
Recuerdo el día, donde te tornaste indiferentes hacia mi persona…
Recuerdo el día, cuando rechazabas mis besos…
Cuando no dejabas que te abrazara, o te dirigía la palabra, como lo había hecho desde antes…

Mi corazón aún llora tu partida.
Mi ventrículo izquierdo… aun late por ti cada vez que recuerda tu nombre… tú loción… tú risa… tus rabietas… tú forma de ver las cosas… en fin…

Mi encéfalo aun libera neurotransmisores, cuando mi ventrículo inicia con taquicardia, solo con oír nuevamente tú nombre… pero ambos discuten… ambos tienen opiniones diferentes… y ambos objetan sus vertientes hacia ti.

Uno lucha porque regreses… mientras él otro… aún lucha por no olvidarte… pero ambos concuerdan en algo… ambos quieren que esta lucha desaparezca. Esta trifulca que vemos todos los días, se apacigüe, que se llegue a su fin… y nuevamente este terreno paramo y desolado, vuelva a ser aquella tierra verde, con abundante vegetación, donde encuentres muchas rosas de diferentes colores, tulipanes, dalias, girasoles, entre otras…

Mientras tanto… mientras espero a que regreses… el camino es áspero… lleno de espinas… los cuales rozan mi piel y mi alma…

No digo tú nombre…
Pero tú sabes quien eres…







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Mi Héroe



Me siento como un cobarde, con las manos atadas
Me siento como un pez fuera del agua, agitado y necesitado del vital liquido
Me siento inútil por no poderte ayudar.
Me siento con las manos atadas, sin poder ser tu apoyo cuando lo necesitas

Mi corazón se agrieta al verte a los ojos
Esos ojos que siempre están vivos por el fulgor que siempre guardas detrás de los anteojos
Esos ojos que parecen agua de roca, proveniente de un oasis que pocos pueden apreciar
Y tengo sed de esa agua, que siempre puedo apreciar todos los días. Y estoy sediento…

Que irónico y sarcástica es la vida…
Mientras unos los abandonan y se olvidan de ellos en un asilo
Sin poder recordar todo lo que hicieron por mi cuando era niño
Todos los sacrificios que han hecho por vernos superar y vernos feliz…

Mientras otros los ignoran, dejándolos al destino que se encarguen de ellos…
Mientras otros no se toman el tiempo para llamarlos y preguntar por ellos…
Mientras otros los dejan en su casa abandonados…
Mientras otros luchan y lloran por ver sus seres queridos y reunidos, como antes…

El día de hoy mi corazón se agrietó… y fue como un terremoto en fase aguda
Mi corazón… al ver esos gestos de preocupación, sentados en la silla junto a tú héroe
Impávida y atenta a todo lo que decían el día de hoy, porque tu héroe se encuentra herido…
…herido por tantas batallas que ha soportado hasta hoy… y cada lucha es una cicatriz.

Esas cicatrices que no se pueden borrar con el tiempo…
Esas cicatrices quedan guardadas en lo más profundo de nuestro ser…
Y esas cicatrices tienen una historia que contar, pero solo él sabe cómo contarla
Y la vida, es bonita… la vida es linda… con un héroe siempre a mi diestra

Me siento como un cobarde… como un insecto…
Te vi salir de la consulta… con gestos de preocupación… acompañando a tu héroe
Te vi salir con rumbo desconocido… siempre siguiendo a tu mayor tesoro
Ese tesoro invaluable, que nadie en la vida podrá reemplazar su lugar…

Te veo sentada… preocupada… triste… cabizbaja… meditabunda…
Con los ojos vidriosos… con la voz quebrantada… y con el pesar sobre tus hombros
Y sientes que el mundo se hunde, y tú no sabes que hacer.
Pero sacas fuerzas de tu interior, para demostrar lo valiente que eres…

Alguien observa tu fragilidad en ese momento, y se dirige hacia a ti.  
Rápidamente pregunta ¿Qué le pasa? ¿Qué ocurre? ¿Por qué esta así?
Con voz quebrantada mencionas que le están realizando un procedimiento a tu héroe
Pero tus ojos, que siempre brillan y resplandecen… pero estos rápidamente se nublan y cambian…

Tú… no soportas el peso que llevas sobre tus hombros…
El peso que le vaya a pasar algo… de que lo que se realizara. Será rápido y sin complicaciones
Pero también tienes en mente ¿Por qué le está pasando esto a mí héroe? ¿Por qué él?
Tu cabeza ronda un sinfín de preguntas, y tus ojos no pueden ocultarlo.

Tú… al oír lo que te preguntan… y al tener a tu héroe atrás con sedación…
Una nube gris, cargada con lágrimas rodean y acurrucan tus ojos y estas rompen en llanto
Tus ojos desbordan una rio de lágrimas… tus parpados quieren encubrir las evidencias
Sacas nuevas fuerzas, para seguir adelante, como si nada hubiese pasado.

Tu sonrisa… tu voz melodiosa… el fulgor de tus ojos… tu voz angelical… se encuentran ausentes
Esas emociones están ocultas y no logro disfrutar de tu belleza que siempre irradias
En ese momento… la salud de tu héroe… está en juego… y esto te agobia bastante
Tu mente y corazón, se preguntan ¿Qué pasara si ya no lo tengo a mi lado?

y yo… viendo todo eso… me quedo inerte ante tal escena…

¿No sé cómo reaccionar?
¿No sé qué decir?
¿No sé cómo actuar?
¿Acércame y preguntar qué está pasando o hacerme el desentendido ante tal escena de tristeza?

Quedo como una estatua de hielo, al ver que no podía ayudar…
Quedo en shock… por no saber qué hacer, si irte abrazar o hablarte…
Ya que mi acción podría desencadenar otra ola de sentimientos encontrados…
Y hacer que esos ojos hermosos vuelvan a tornarse vidriosos y derramar más lagrimas… ¡Nunca!

Mientras realizaban los demás procedimientos, quedo meditabundo al verte
Absorto en todo lo que podrías estar pensando en ese momento
El tumulto de preguntas que abarrotan tú mente
Y yo… ¿Sin saber qué hacer?

Quedo como un cobarde, porque no supe cómo actuar
Pero creo que opte por saludar, y alejarme… aunque la verdad… quería hacer todo lo contrario
Quedo como un cobarde, porque no sé cómo poder ayudarte…
Pero tú eres mi heroína, por seguir luchando por tu héroe.



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Aprendiendo a leer



Siempre creí que todo en esta vida iba ser difícil.

Desde que nací, siempre he tenido muchos tropiezos, pero no solo yo. También otras personas que me han rodeado desde que tengo memoria.

Siempre me ha costado hacer y realizar mis cosas.

Siempre he tenido el problema con las cosas teóricas, y las practicas se me hacen mas fáciles.  

Así fue durante toda mi infancia… y aún lo sigue siendo hoy en día.

Tengo habilidad con los números y las cosas prácticas. Tal vez en parte porque mis padres, están relacionados en el mundo de los negocios. Entonces se me es más fácil, manejar números y procedimientos. Y la teoría… siempre ha sido mi punto débil…

Pero todo eso cambio cuando encontré a un ser especial…

Tubo un giro inesperado mi situación, cuando te conocí…

Desde la primaria, hasta los primeros años de la universidad, siempre huí de la teoría. De leer, de comprender, porque nunca le encontraba sentido a lo que veía hacer a otros. Sentarse en una banqueta, en una silla, en el parque, u otro lugar. Con un libro en la mano. con un libro, haciendo mundos imaginarios por todos lados. Pero yo nunca veía eso… siempre detestaba eso. Para mí… me agradaba ver a personas que trabajan con números. Con herramientas. Que se las ingeniaban para resolver problemas prácticos. Para luego utilizarlos en otras cosas mas complejas.

Cuando llegaste a mi vida…

Todo era diferente…

Odiaba todo lo descrito anteriormente…

Mi mundo no tenía sentido…

Y al conocerte día a día, mi mundo giro de forma precipitada hacia un nuevo eje que jamás había visitado, muchos menos imaginado que estaba merodeando por allí… y que únicamente estaban a unas paginas de distancia.

Me abriste los ojos de una forma nunca antes pensada…

Y al tenerte en mis manos, vi todos los mundos donde pude escabullirme cada vez que me siento triste y meditabundo…

Desde que te tengo entre mis manos… me has enseñado muchas cosas. Cosas que jamás imagine…
Cosas que nunca las viví, hasta conocerte…

Desde que te sentí la primera vez… hasta la fecha… no puedo olvidar aquella sensación que sentí, al tocarte por primera vez.

Aquel perfume tuyo que emanaba por todo tu ser. Aquella loción, que utilizabas. Aquel olor indescriptible, inigualable.  Aquella loción, que pocos mortales hemos tenido la oportunidad de disfrutarlo. Ese aroma, que aun es difícil de eliminar de mi sentido del olfato. Porque quedó impregnado en mi lóbulo temporal. Y esta es difícil de eliminarlo…

Tu textura es indescifrable. Dependiendo del mundo que me quieres contar. Así es tu piel…

Cuando te tengo en mis manos… mi piel se eriza solo con el hecho de tenerte en mis manos. Te toco… siento tu olor que llega a mis más profundas conexiones nerviosas. Y tú esencia empapa mi ser. Y mi cuerpo queda impregnado con esa fragancia que me hipnotiza y me deja como un ser que lo único que quiere ser, es seguirte a donde tú vayas. Es darte todo lo que tú me pidas.

¡Que más…!

¡Que más quieres de mí!

¡No puedo describir lo que siento por ti!

Me consumes. Me tientas a querer mas de ti… quieres que deje el sueño, por un lado. Que deje mi descanso por querer saber más de ti.

Eres pequeño. Eres grandes. Eres todo lo que siempre he soñado. Eres siempre lo que quise. Eres todo para mí.

Y desde que te tengo en mis manos desde hace mucho tiempo… me has enseñado con tu basta sabiduría. Un sinfín de mundos los cuales me he refugiado desde entonces…

Esos mundos que me llevan hacia diferentes lugares. Donde me cobijan cuando estoy triste. Cuando esto deprimido. Cuando me encuentro solitario…

Tú siempre me has brindado tu mano, para que yo vuelva a encontrarme a mi mismo.
Y lo haces con tal parsimonia, que no puedo luchar contra ello.

Lo haces con esa gracia. Que simplemente cedo ante tus curvas. Cedo ante esos colores que siempre vistes. Esas vestimentas que utilizas simplemente me hipnotizas…

Pues al ver todo lo escrito… me doy cuenta que no puedo vivir sin ti. Y que únicamente estoy redundando…

Que no estoy escribiendo algo en concreto. Únicamente le estoy dando vueltas al asunto. Como si estuviese en un laberinto, donde el único fin es encontrarte y volverte a tener una y otra vez, pero no lo he logrado.

¡No digo tu nombre!

¡No digo quién eres!

¡Pero tú… sabes quién eres!

¡Y esos momentos aun no logro eliminarlos de mis hojas de anotaciones, y no quiero arrancarlos, porque si lo hago! ¡Una parte de mi ser, se va con ellos!

¡Extiende tu mano, para que logre encontrar la salida y vuelva a sentir tu pasión, como aquellos días, donde nos fundíamos en esas letras, donde nos devoráramos hoja tras hoja, hasta el crepúsculo!

Y si tú así lo quieres. Quita tu mano, y deja que yo siga dando vueltas en ese laberinto, como si fuera hámster corriendo sin fin. Y sin lograr nada…

¡Que triste es estar tratando de buscar otro libro que llene y satisfaga mi pasión por la lectura!

¡Qué triste es saber que no tengo el valor de buscar otro libro que me comprenda!

Y lo mas triste de estas letras, que tú eres la inspiración para contar estas historias cortas, que a veces no tienen sentido ni lógica. Pero estas letras vienen de lo más profundo de mi masa encefálica. Y sabiendo esto… tú no estás a mi lado… y seguir perdido en este mundo donde las letras y las pastas muchas veces no cuentan con la esencia requerida para llenar este vacío.

En fin…

Ere tú. Sin saber que eres la causa y la cura de estas letras derramadas.

No digo tu nombre. Pero tú sabes quien eres.







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Falla Cardíaca. (El inicio)




Se acerca la hora, el día, el mes, donde todo inicia a decaer.  
Fueron tantos años que estuvimos juntos. Tantas cosas que vivimos. Tantos momentos inolvidables.
¡Ahora! ¡Nada de eso existe!
Todo lo vivido y prometido, fue en vano.

Recuerdo que cuando estábamos juntos, nuestras vidas eran diferentes.
Había discusiones, malos entendidos, momentos incomodos, pero… se resolvía rápido.
Éramos felices a nuestra manera. ¡Nadie nos entendía, pero no nos importaba!
Los dos apoyándonos en todo momento. Siempre viendo el lado positivo de las cosas.

Éramos como enredaderas, creciendo y apoyándonos mutuamente…
Si alguien caí, el otro impulsaba a seguir adelante. Éramos como un día…
Con lluvia. Con neblina. Con frio. Con calor. con frio de madrugada. Pero más que eso…
Éramos como el sol y la luna, no podemos vivir uno sin el otro.

Nuestra relación era exponencialmente y longitudinalmente único. Que ni los genios entendían
Nuestro amor era elevado a su enésima potencia. y no había raíz cuadrada que nos podía dividir.
Nuestro amor era como la factorización, solo nosotros podíamos entendernos…
Y ambos llegábamos a entendernos, y ambos nos dividíamos para ser un factor común.

Tú eras mi ventrículo izquierdo. Y podías vencer mi resistencia vascular periférica con tu poscarga
Yo era tu ventrículo izquierdo, porque satisfacía tu volumen isovolumétrico.
Eras mi fracción de eyección, mi índice y gasto cardiaco, y se mantenían normales.
Eras mi catéter de Swan-Ganz, porque llegabas más allá de mi corazón, y solo con sentirte, me creabas taquicardia. Y lo demostraba con las curvas en el monitor.

Medias mis resistencias vasculares tanto periféricas como centrales…
Medias mi índice de consumo y disponibilidad de oxígeno…
Medias mi presión tele diastólica de mi ventrículo izquierdo…
Medias mi presión venosa central y mi saturación mixta central…

Todo era medido por termo dilución…
Lo comparamos con biorreactancia, pero no hubo diferencias significativas estadísticamente
Hicimos un metaanálisis, sobre el crecimiento que hemos tenido, y fue sorprendente los resultados
Nuestro amor se encontraba en funcionando al 100%, de hecho, más… pero… todo iba bien…

Hasta que inició la fiebre…
Empezamos con taquicardia…
Nuestros requerimientos de oxígeno aumentaron, hasta llegar a falla ventilatoria tipo I
Empezamos a presentar hiperlactatemia…

Inició la hipotensión, y no mejoraba a pesar de uso de soluciones cristaloides…
Hubo necesidad de usar aminas vasoactivas…
Inició a presentar cambios a nivel de radiografía… aumento de secreciones… etc.-
Iniciamos cobertura antibiótica de amplio espectro… pero todo fue en vano…

Y la sepsis apareció en nuestras vidas…
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